viernes, 8 de marzo de 2019
La pluma de la paloma sobre el palo con el que la empujé hacia la caja
Recuerdo haber mencionado ese detalle que se convirtió en una visión cotidiana para mi durante mucho tiempo: cuando metí en la caja aquella paloma muerta se quedó una pluma pegada al palo con el que la había empujado. Dejé el palo en el balcón, y por su altura el viento le azotaba fuertemente, pero ni aún con esas la pluma se despegó. Ese mes hubo vientos y lluvias muy fuertes, pero la pluma se quedó ahí durante un mes y hasta diría que un poco más. Cada día al despertarme, salía al balcón a comprobar si se la había llevado el viento ya, pero nada. Hasta que un día, de pronto, se había ido.
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