Murió la noche del pasado sábado, y no lloré, y no sentí tristeza, si no vacío. No le veía muy a menudo así que no me afectó. ¿Qué haré cuando la que muera sea mi abuela? Espero poder llorar, al menos. Mi vida sigue igual, y no lo entiendo. No debería.
¿Es así como afronto la muerte? Espero no ser egoísta. Recé por ella el día de su funeral, pero también lo hice por mi, para que se me vaya la maldad. Soy muy buena y amable; no entiendo por qué no me afectó.
No importa; sufriré, y entonces lo superaré.
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