viernes, 27 de marzo de 2020

Hay algo...

Yeray Vázquez, ¡pedacito de cielo! Es un pastelito, un buen chico, un amor. Le regalaría el monte con muchas ovejas pastando. Quiero que me conceda el último vals, porque sé que cuando acabemos la secundaria no volveremos a vernos. Decisión suya, no mía. Le gusta fingir que me odia, o algo parecido, pero sé que no es verdad. Siempre me junto con gente así. Es terrible. Por eso estoy triste siempre.

Hace mil años que no escribo una entrada. O a lo mejor no. No lo recuerdo, y no lo he revisado, porque soy un desastre. Maider se desapuntó de dibujo y fue terriblemente triste para mí, porque era mi única amiga, y dibujo mi única distracción. Me volví a apuntar a ballet buscando algo con lo que no aburrirme, pero duré tres meses, porque estaba repleto de espejos y me sentaba mal verme tanto durante cuatro horas a la semana, y porque el deporte (aunque técnicamente no lo sea) no es lo mío. Mis compañeras de clase eran insufribles, y la profesora, como todas las profesoras de baile, era una mujer dura y amargada. No sé qué les pasa en ese tipo de disciplinas, pero es terrible. Recuerdo que una vez en clase dijo que el ballet siempre era doloroso, porque siempre hay que estirar un poco más. Dijo que si no dolía no estaba bien ejecutado. Me parece una perspectiva bizarra, y por eso lo dejé. Era un ambiente desagradable. En septiembre dejé de comer. Ahora estoy desayunando otra vez. (he adelgazado comiendo más. No entiendo mi cuerpo, ni el metabolismo ni la ciencia. Me parece surrealista) Las vacaciones de navidad casi me volvieron loca con tanta cena. Creo que vomité alguna vez (después de tanto tiempo) Hace un par de meses, volví a aquello, y luego lo dejé. Lo he dejado ahora; estoy limpia, supongo. Vomitar es un rollo, algo realmente tedioso. Si me mato de hambre, por lo menos no tengo que hacer un esfuerzo extra, pero vomitar es exhaustivo, y carece de sentido.

No quiero sonar así de nuevo, porque ésta no soy yo, ¿verdad?
¡Como sea! Me he comprado una falda. La tengo en negro pero me la he comprado en rosa. Debería ponerle a éste blog como cabecera una imagen de la bella durmiente, o algo parecido. Los engranajes están bien, pero me aburren un poco; debería empezar a decorarlo.
















Estoy reclutada en casa bajo arresto domiciliario (No. Bueno, no exactamente) y adivino que estaré aquí unas dos semanas más. Me alegro de que sólo sea ese tiempo, porque quiero ver a Yeray Vázquez. Le idolatro. Es genial. Sueno como una enamorada, pero no creo que lo esté, porque no me veo capaz de besar a Yeray Vázquez de una forma no platónica. Realmente no me veo besando a nadie. Supongo que tengo problemas en la cabeza. Y el sexo no me interesa en lo más mínimo (¡Soy una adolescente, por amor de Dios!) No recuerdo la última vez que pensé en ello. No creo que jamás lo haya hecho.
Da igual, ¿a quién le importa el sexo? Yo sólo quiero ser feliz. Me quiero. Lo digo yo no porque lo diga en serio, si no porque no hay nadie que lo diga por mí, así que eso. ¡Te quiero, Inés Aldazabal Ruiz! Eres una buena chica, dulce y fantástica.

Estoy sintiendo n...

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