Lamento mi reciente falta de entradas. No me acordaba para nada de ésto, ¡pero qué divertido resulta redescubrir un mundo! En breves me iré a dar un paseo al monte con mi padre. Mañana me reuniré con alguien por primera vez desde el verano. No hay un ápice de deseo sexual en mí desde... Mh. Ya ni me acuerdo. Éso ha sido lo ocurrido los últimos meses; los primeros de mi bachillerato. Cuando creces dejas de ser brillante para ser normal, pero aparentemente sigo dibujando bien. Pensé que no resaltaría en mi clase, pero parece ser que lo hago. Es algo curioso, el bachillerato de artes. Tenemos una fortaleza en el cuarto piso. Echo de menos a Álvaro Hernández, razón por la que mañana nos veremos en el parque y le regalaré un libro. Yeray Vázquez es un caso perdido, y nunca le volveré a ver, a mi pesar. Eso es lo que me parece, a menos que algún día nos crucemos poéticamente por la calle cuando seamos mayores y le invite un café y nos contemos nuestras vidas. Y cada uno tendrá una vida muy diferente. A lo mejor él está calvo (¡no!) y casado y con cuatro hijos, y yo vivo en el monte acompañada de animalitos peludos. Ése es mi sueño. Quiero una vida tranquila alejada de la civilización.
Hay nuevos personajes en mi vida, pero voy a hablar de eso en otro momento. Tengo que apurarme para irme al montecito. Adiós muy buenas. Con suerte, os traeré fotos.
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