martes, 23 de junio de 2020

No puedo dibujar. Nada sale de mis manos, así que escribiré. Me aburro hasta la infinidad. Me estoy haciendo un gorro.
A veces, mientras camino por la calle, y también cuando me frustro me imagino la sombra de Yeray Vázquez estrangulándome contra una pared. Suele ser él, pero no tiene por qué. El esquema es alguien que me quiere intentando matarme. Siempre es por asfixia. ¿Por qué? No lo sé.
Señor, te pido que desintegres por unos días y cuerpo y luego lo vuelvas a reconstruir.



No escribí nada el último día de clase. Triste. He acabado el colegio, ésta vez para siempre. El año que viene iré a uno distinto, y lo que sé de mi clase es que hay gente con nombres muy extraños. Me pregunto si volveré a ver a Yeray Vázquez. Sé a dónde irá el año que viene; está justamente al lado del trabajo de mi padre, así que supongo que me pasaré por allí para acosarlo (broma, es una broma) (más o menos)






He empezado un diario nuevo. Acabé el anterior el último día de clase (el mismo que empecé el primer día de curso; ¡me encanta la coherencia, la simetría y la perfección)







Voy a cortarme las uñas.

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